La escalada del conflicto en Oriente Próximo vuelve a poner en alerta a la economía mundial. Aunque el foco se encuentra a miles de kilómetros, territorios altamente dependientes del transporte marítimo y de la importación de mercancías, como Canarias, pueden sentir rápidamente sus efectos.
El principal factor de preocupación es el impacto sobre los mercados energéticos y, en consecuencia, sobre los costes del transporte y la logística.
El petróleo vuelve a tensionar los costes del transporte
Uno de los puntos críticos del actual escenario geopolítico es el estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica por la que circula aproximadamente una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo. Las tensiones militares en la zona han provocado volatilidad en los mercados energéticos y un repunte del precio del crudo y del gas.
En España ya se están observando los primeros efectos. Los carburantes han registrado su mayor subida en varios meses, con incrementos superiores al 1 % en una sola semana, impulsados por la incertidumbre en los mercados internacionales.
Para el sector del transporte de mercancías, esto se traduce en un aumento directo de los costes operativos. El combustible sigue siendo uno de los principales componentes del precio del transporte terrestre, marítimo y aéreo.
Canarias, especialmente expuesta al aumento de costes
La economía canaria presenta una particularidad estructural: la mayor parte de los productos que se consumen en el archipiélago llegan por vía marítima o aérea. Desde alimentos hasta materiales industriales, prácticamente todo depende de cadenas logísticas externas.
Por este motivo, cualquier aumento del coste del transporte internacional termina trasladándose al precio final de los productos. Autoridades y expertos ya han advertido de que el encarecimiento del petróleo puede generar nuevas presiones inflacionarias en las islas, precisamente por esta fuerte dependencia del transporte.
Si el conflicto se prolonga, el impacto podría sentirse en varios niveles:
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Transporte marítimo: incremento del coste del bunker fuel para los buques.
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Transporte terrestre: subida del diésel para camiones de distribución.
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Transporte aéreo: aumento del precio del queroseno.
Todo ello repercute en el coste logístico global de la cadena de suministro.
Riesgo de inflación en la cadena logística
Las crisis geopolíticas suelen tener un efecto dominó en la economía. El encarecimiento de la energía afecta al transporte, el transporte encarece la logística y, finalmente, ese aumento se traslada al precio de los productos.
La experiencia reciente con la pandemia y la guerra en Ucrania demuestra que estos shocks pueden provocar incrementos rápidos en los costes de transporte y en los precios finales al consumidor.
En este contexto, empresas de transporte, operadores logísticos y distribuidores observan con cautela la evolución del conflicto. Un escenario prolongado podría traducirse en nuevas tensiones inflacionarias en Europa y, especialmente, en territorios insulares como Canarias.
Una economía global cada vez más sensible a la geopolítica
El transporte de mercancías es uno de los sectores más sensibles a las crisis internacionales. Las rutas marítimas, los mercados energéticos y las cadenas logísticas globales reaccionan casi de inmediato ante cualquier alteración geopolítica.
Por ello, aunque la guerra se desarrolle lejos del archipiélago, sus efectos pueden sentirse rápidamente en la economía local.
En un mundo profundamente interconectado, la estabilidad de los flujos comerciales y energéticos se ha convertido en un factor clave para garantizar el equilibrio de las cadenas de suministro y la estabilidad de los precios.
